jueves, 27 de agosto de 2015

El agua en el universo

 Sin duda alguna, el agua es la sustancia más abundante en nuestro planeta y al mismo tiempo una de las más interesantes, no solamente por su importancia para la vida sino debido a sus fascinantes características físicas y químicas. De hecho, son justamente tales características las que convierten el agua en el componente esencial para el surgimiento y mantenimiento de la vida en nuestro planeta, así como en el as bajo la manga que hizo posible que la filiación planetaria del ser humano fuera terrícola y no marciano o venusino. Además, en nuestro planeta el agua juega un papel central como eficiente agente modelador: en forma de grandes masas oceánicas regula la temperatura de la Tierra; en forma de mares, ríos y lluvias erosiona los accidentes geográficos; en forma de glaciares y casquetes polares refleja la luz solar hacia el espacio, contribuyendo así a minimizar el efecto invernadero.

La constante actividad de todos estos procesos hace del nuestro un mundo con una geología tan activa que hasta los enormes cráteres, producidos por el impacto de meteoritos o núcleos cometarios, sobreviven a sus efectos apenas algunos miles o millones de años. Gracias a la distancia que nos separa del Sol (150 millones de kilómetros) y a que la masa de la Tierra es lo suficientemente grande como para retener una atmósfera, podemos encontrar en ella agua en sus tres fases: sólida, líquida y gaseosa.




El Sol se mueve
En la escuela nos enseñaron que es la Tierra la que órbita alrededor del Sol, pero esto no significa que el Sol este siempre inmóvil. El mismo está orbitando el centro de la Vía Láctea (a unos 28.000 años luz del Sol) y arrastra todo el Sistema Solar consigo.
2. Es responsable de las mareas
Le echamos la culpa a la luna pero lo cierto es que las fuerzas de atracción gravitatoria entre el Sol y la Luna y las que ejercen sobre la Tierra influyen directamente en el ascenso y descenso de los mares y océanos de la Tierra.
3. Es fundamental en casi todas las culturas
Es esencial para la vida en la Tierra por ello no sorprende que en muchas de las culturas alrededor del mundo, el Sol sea venerado y tratado como la máxima autoridad. Para los egipcios Rá, para las culturas mesoamericanas Quetzalcóatl, Apolo entre los romanos y Helio para los griegos entre otros.
4. Su rotación es diferencial
Mientras la Tierra completa realiza su rotación en 24 hrs, el sol no lo hace de manera uniforme, por su composición muestra distinta rotación según qué parte del Sol se mida. En los polos tarda 34,4 días, pero en el ecuador tarda sólo 25,4 días.
5. Tiene diferentes capas
La primera es la fotosfera que tiene una temperatura de 5726 ºC, le sigue la zona de convección, en la que el calor se mueve lentamente desde el interior hacia la superficie. Después viene la zona radiactiva y en el centro el núcleo y la temperatura del núcleo del Sol es de ~1,36 × 107 K, nada menos que unos 15.600.729 ˚C, según informa el Ojo Científico.
6. Está compuesto por hidrógeno y helio
Al menos principalmente, si tuviera una etiqueta diría algo como:
74% Hidrogeno
24% Helio
2% Otros elementos básicos (hierro, níquel, oxígeno y varios otros)
7. No es tan enorme
Es 330.000 veces más pesado que la Tierra y 3.498 veces mayor que Saturno, ¿increíble? Pues aún así no le llega a los talones a miles de estrellas colosales en el inmenso Universo.
8. Conforma la mayor parte del Sistema Solar
Por ello el nombre del Sistema, si no existiera el Sol el Sistema tampoco. Con decir que el Sol representa el 99,8% de toda la masa del Sistema Solar. El otro 0,2 % proviene en mayor parte de Júpiter. Imagina dónde deja eso a la Tierra, apenas existe.
9. Es la estrella más cercana a la Tierra
La estrella alrededor de la cual gira nuestro planeta y el resto del Sistema Solar, se encuentra a una distancia media de 149.600.000 km de la Tierra.
10. Se está calentando cada vez más
Cada 10 mil millones de años se vuelve un 10% más brillante. Algunos creen que esto amenazará la vida en nuestro planeta a muy pero muy largo plazo, al grado que llegará un momento en que solo las bacterias podrán vivir en el planeta.

Las fases lunares (o fases de la Luna) se refieren al cambio aparente de la parte visible iluminada del satélite debido a su cambio de posición respecto a la Tierra y el Sol. El ciclo completo, denominado lunación, dura poco más de 29 días para completarse, durante el cual la luna pasa la nueva fase, cuando su porción iluminada visible vuelve a aumentar gradualmente hasta que, dos semanas después ocurra la luna llena, y por alrededor de las dos semanas siguientes, vuelva de nuevo a disminuir y el satélite entra nuevamente en la nueva fase.
Eventualmente, ocurre una perfecta alineación entre el Sol, la Tierra y la Luna, lo que da lugar a los eclipses. Un eclipse solar ocurre cuando la Luna pasa por delante del disco solar, y solo puede ocurrir en luna nueva, mientras que un eclipse lunar ocurre cuando la Luna pasa a través de la sombra de la Tierra, que solo puede ocurrir en luna llena. Esta transición entre las fases se ha utilizado para medir el tiempo, por lo que mcalendarios lunares fueron creados basándose en el ciclo lunar.

Fases

Al ejecutar su trayectoria, hay un cambio gradual de fases, divididas en cuatro etapas principales. Durante la luna nueva, nuestro satélite natural no se ilumina con su cara totalmente centrada en la Tierra, de forma que se hace imposible su observación. Unas quince horas más tarde, es posible, pero extremadamente difícil, ver un pequeño borde de la superficie lunar iluminado. A medida que transcurren los días, la parte iluminada aumenta permitiendo también la visualización de la sombra en muchos cráteres y cadenas montañosas. Cuando fracción iluminada es pequeña, se puede ver un débil resplandor del lado oscuro de la luna. Esta luminosidad es la luz cinérea, el resultado de la luz solar reflejada por la Tierra llegando a la superficie lunar y regresando como un débil resplandor.4 5 6
Vista de la delgada luna creciente, en el que se puede apreciar la luz cinérea luz que permite ver el lado oscuro de la Luna.
Alrededor de una semana después de la luna nueva, la mitad del disco lunar se encuentra iluminada, caracterizando el cuarto creciente. En este período, el satélite es visible al atardecer. Conforme la luna realiza su órbita, aumenta la porción iluminada, de modo que la sombra proyectada de múltiples cráteres en su región sur quedan en evidencia por medio de telescopios. Dos semanas después de la luna nueva, todo el disco aparece iluminado, caracterizando, por lo tanto la, la luna llena. El satélite, por estar en posición opuesta al sol aparece en el horizonte al este casi al mismo tiempo del atardecer.4 5 6
Cuando la luna llena pasa cerca del perigeo (el punto de la órbita lunar más cercano), hay una superluna en la que su diámetro angular y su brillo son mayores comparadas promedialmente.4 5 6 Debido al accidentado relieve lunar, la región del terminador (la transición entre la parte visible y oculta de la luna) tiene un brillo más bajo debido a las sombras proyectadas por las montañas y cráteres. De este modo, el brillo de la media luna no es la mitad de la luna llena, sino solo una décima parte de esto. Además, las características lunares hacen que el cuarto creciente sea ligeramente más brillante que el cuarto menguante.7
A continuación, el disco lunar vuelve a presentar reducción de área iluminada día tras día, hasta siete días después de la luna llena, ocurre el cuarto menguante, en el disco se ilumina de nuevo a la mitad. La Luna, a continuación, se hace visible solo durante la mañana. Por último, la parte visible disminuye hasta tornarse nula, volviendo por lo tanto, a fase nueva
La luna..

La Luna es el único satélite natural de la Tierra. Con un diámetro ecuatorial de 3474 km1 es el quinto satélite más grande del Sistema Solar, mientras que en cuanto al tamaño proporcional respecto de su planeta es el satélite más grande: un cuarto del diámetro de la Tierra y 1/81 de su masa. Después de Ío, es además el segundo satélite más denso. Se encuentra en relación síncrona con la Tierra, siempre mostrando la misma cara hacia el planeta. El hemisferio visible está marcado con oscuros mares lunares de origen volcánico entre las brillantes montañas antiguas y los destacados astroblemas. A pesar de ser en apariencia el objeto más brillante en el cielo después del Sol, su superficie es en realidad muy oscura, con una reflexión similar a la del carbón. Su prominencia en el cielo y su ciclo regular de fases han hecho de la Luna un objeto con importante influencia cultural desde la antigüedad tanto en el lenguaje, como en el calendario, el arte o la mitología. La influencia gravitatoria de la Luna produce las mareas y el aumento de la duración del día. La distancia orbital de la Luna, cerca de treinta veces el diámetro de la Tierra, hace que se vea en el cielo con el mismo tamaño que el Sol y permite que la Luna cubra exactamente al Sol en los eclipses solares totales.
La Luna es el único cuerpo celeste en el que el ser humano ha realizado un descenso tripulado. Aunque el programa Luna de la Unión Soviética fue el primero en alcanzar la Luna con una nave espacial no tripulada, el programa Apolo de Estados Unidos consiguió las únicas misiones tripuladas hasta la fecha, comenzando con la primera órbita lunar tripulada por el Apolo 8 en 1968, y seis alunizajes tripulados entre 1969 y 1972, siendo el primero el Apolo 11 en 1969. Estas misiones regresaron con más de 380 kg de roca lunar, que han permitido alcanzar una detallada comprensión geológica de los orígenes de la Luna (se cree que se formó hace 4500 millones de años después de un gran impacto), la formación de su estructura interna y su posterior historia.
Desde la misión del Apolo 17 en 1972, ha sido visitada únicamente por sondas espaciales no tripuladas, en particular por los astromóviles soviéticos Lunojod. Desde 2004, Japón, China, India, Estados Unidos, y la Agencia Espacial Europea han enviado orbitadores. Estas naves espaciales han confirmado el descubrimiento de agua helada fijada al regolito lunar en cráteres que se encuentran en la zona de sombra permanente y están ubicados en los polos. Se han planeado futuras misiones tripuladas a la Luna, pero no se han puesto en marcha aún. La Luna se mantiene, bajo el tratado del espacio exterior, libre para la exploración de cualquier nación con fines pacíficos.

Los planetas
Los planetas giran alrededor del Sol. No tienen luz propia, sino que reflejan la luz solar.

Los planetas tienen diversos movimientos. Los más importantes son dos: el de rotación y el de translación. Por el de rotación, giran sobre sí mismos alrededor del eje. Ésto determina la duración del día del planeta. Por el de translación, los planetas describen órbitas alrededor del Sol. Cada órbita es el año del planeta. Cada planeta tarda un tiempo diferente para completarla. Cuanto más lejos, más tiempo. Giran casi en el mismo plano, excepto Plutón, que tiene la órbita más inclinada, excéntrica y alargada.

Los planetas tienen forma casi esférica, como una pelota un poco aplanada por los polos.
Los materiales compactos están en el núcleo. Los gases, si hay, forman una atmosfera sobre la superficie. Mercurio, Venus, la Tierra, Marte son planetas pequeños y rocosos, con densidad alta. Tienen un movimiento de rotación lento, pocas lunas (o ninguna) y forma bastante redonda. Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, los gigantes gaseosos, son enormes y ligeros, hechos de gas y hielo. Estos planetas giran deprisa y tienen muchos satélites, más abultamiento ecuatorial y anillos.
El universo está lleno de planetas!!!!









Determinar como se formó nuestro sistema solar no es tarea fácil. Los científicos creen que en un principio no había aquí más que gases y polvo. Luego la explosión de una estrella cercana  habría producido que las pequeñas partículas se juntaran y comenzaran a chocar entre si.
El centro fue haciéndose más y más caliente y denso a la vez. Estaba rodeado de gases y polvo formando una especie de disco en el cual en la medida en que las partículas se acercaban iban permaneciendo pegadas unas a otras. Así fueron formándose los distintos cuerpos del Sistema. El centro se volvió tan caliente que eventualmente formó el Sol.
En la actualidad, el Sistema Solar está formado por 8 planetas , docenas de satélites naturales (lunas) y cientos de asteroides y cometas, así como polvo y gases.


Aunque nunca podemos negar nada sin el necesario conocimiento de juicio para ello, no parece que la vida, basada en el Silicio, pueda proliferar por el Universo, toda vez que las propiedades de este elemento, no son comparables a la del Carbono y, cuando unifico el pensamiento de ÇSilicio y Vida, siempre me aparece la imagen de la vida Artificial que, ahí sí podría tener el Silicio un papel importante.
         Claro que podrían existir formas de vida que nosotros, ni podemos imaginar
En 1891, el astrofísico alemán Julius Scheiner se convirtió en quizás la primera persona a especular sobre la idoneidad de silicio como base para la vida. Esta idea fue adoptada por el químico británico James Emerson Reynolds (1844-1920) quien, en 1893, en su discurso de apertura de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia, señaló que la estabilidad térmica de compuestos de silicio podría permitir que la vida existir a temperaturas muy altas (véase termófilos).
El Universo nunca dejará de sorprendernos, es demasiado grande para que nuestras mentes tridimensionales lo puedan asimilar y, en él se encuentran muchas cosas que nos sobrepasan, están presentes distancias que no podemos asimilar aunque inventamos unidades para tratar de midirlas. Y, sobre todo, en el Universo que tiene su ritmo particular que viene dado por las cuatro fuerzas fundamentales que, en interacción con la materia presente, producen fenómenos que tratamos de desvelar y, tanto los objetos como los sucesos, tienen su mensaje que no siempre comprendemos.