Aunque nunca podemos negar nada sin el
necesario conocimiento de juicio para ello, no parece que la vida,
basada en el Silicio, pueda proliferar por el Universo, toda vez que las
propiedades de este elemento, no son comparables a la del Carbono y,
cuando unifico el pensamiento de ÇSilicio y Vida, siempre me aparece la
imagen de la vida Artificial que, ahí sí podría tener el Silicio un
papel importante.

Claro que podrían existir formas de vida que nosotros, ni podemos imaginar
En 1891, el astrofísico alemán Julius
Scheiner se convirtió en quizás la primera persona a especular sobre la
idoneidad de silicio como base para la vida. Esta idea fue adoptada por
el químico británico James Emerson Reynolds (1844-1920) quien, en 1893,
en su discurso de apertura de la Asociación Británica para el Avance de
la Ciencia, señaló que la estabilidad térmica de compuestos de silicio
podría permitir que la vida existir a temperaturas muy altas (véase
termófilos).
El Universo nunca dejará de
sorprendernos, es demasiado grande para que nuestras mentes
tridimensionales lo puedan asimilar y, en él se encuentran muchas cosas
que nos sobrepasan, están presentes distancias que no podemos asimilar
aunque inventamos unidades para tratar de midirlas. Y, sobre todo, en el
Universo que tiene su ritmo particular que viene dado por las cuatro
fuerzas fundamentales que, en interacción con la materia presente,
producen fenómenos que tratamos de desvelar y, tanto los objetos como
los sucesos, tienen su mensaje que no siempre comprendemos.

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