jueves, 27 de agosto de 2015

Las fases lunares (o fases de la Luna) se refieren al cambio aparente de la parte visible iluminada del satélite debido a su cambio de posición respecto a la Tierra y el Sol. El ciclo completo, denominado lunación, dura poco más de 29 días para completarse, durante el cual la luna pasa la nueva fase, cuando su porción iluminada visible vuelve a aumentar gradualmente hasta que, dos semanas después ocurra la luna llena, y por alrededor de las dos semanas siguientes, vuelva de nuevo a disminuir y el satélite entra nuevamente en la nueva fase.
Eventualmente, ocurre una perfecta alineación entre el Sol, la Tierra y la Luna, lo que da lugar a los eclipses. Un eclipse solar ocurre cuando la Luna pasa por delante del disco solar, y solo puede ocurrir en luna nueva, mientras que un eclipse lunar ocurre cuando la Luna pasa a través de la sombra de la Tierra, que solo puede ocurrir en luna llena. Esta transición entre las fases se ha utilizado para medir el tiempo, por lo que mcalendarios lunares fueron creados basándose en el ciclo lunar.

Fases

Al ejecutar su trayectoria, hay un cambio gradual de fases, divididas en cuatro etapas principales. Durante la luna nueva, nuestro satélite natural no se ilumina con su cara totalmente centrada en la Tierra, de forma que se hace imposible su observación. Unas quince horas más tarde, es posible, pero extremadamente difícil, ver un pequeño borde de la superficie lunar iluminado. A medida que transcurren los días, la parte iluminada aumenta permitiendo también la visualización de la sombra en muchos cráteres y cadenas montañosas. Cuando fracción iluminada es pequeña, se puede ver un débil resplandor del lado oscuro de la luna. Esta luminosidad es la luz cinérea, el resultado de la luz solar reflejada por la Tierra llegando a la superficie lunar y regresando como un débil resplandor.4 5 6
Vista de la delgada luna creciente, en el que se puede apreciar la luz cinérea luz que permite ver el lado oscuro de la Luna.
Alrededor de una semana después de la luna nueva, la mitad del disco lunar se encuentra iluminada, caracterizando el cuarto creciente. En este período, el satélite es visible al atardecer. Conforme la luna realiza su órbita, aumenta la porción iluminada, de modo que la sombra proyectada de múltiples cráteres en su región sur quedan en evidencia por medio de telescopios. Dos semanas después de la luna nueva, todo el disco aparece iluminado, caracterizando, por lo tanto la, la luna llena. El satélite, por estar en posición opuesta al sol aparece en el horizonte al este casi al mismo tiempo del atardecer.4 5 6
Cuando la luna llena pasa cerca del perigeo (el punto de la órbita lunar más cercano), hay una superluna en la que su diámetro angular y su brillo son mayores comparadas promedialmente.4 5 6 Debido al accidentado relieve lunar, la región del terminador (la transición entre la parte visible y oculta de la luna) tiene un brillo más bajo debido a las sombras proyectadas por las montañas y cráteres. De este modo, el brillo de la media luna no es la mitad de la luna llena, sino solo una décima parte de esto. Además, las características lunares hacen que el cuarto creciente sea ligeramente más brillante que el cuarto menguante.7
A continuación, el disco lunar vuelve a presentar reducción de área iluminada día tras día, hasta siete días después de la luna llena, ocurre el cuarto menguante, en el disco se ilumina de nuevo a la mitad. La Luna, a continuación, se hace visible solo durante la mañana. Por último, la parte visible disminuye hasta tornarse nula, volviendo por lo tanto, a fase nueva

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